Reales Ejércitos y Armada

Los españoles somos un pueblo aguerrido, capaces de llevar a cabo grandes hazañas, como lo atestigua nuestra rica historia, repleta de gestas sobresalientes y hechos heroicos. Sin embargo, a lo largo de nuestra dilatada existencia como moradores de esta piel de toro, nos hemos ido acostumbrando a convivir, con cierta indolencia por nuestra parte con, llamémosles, “incoherencias o incongruencias institucionales” de todo tipo, que sin duda no serían extrapolables a otros países de nuestro entorno. La carencia de letra de nuestro Himno Nacional o el desajuste de nuestro huso horario, podrían ser una buena muestra de ello.

A estas asignaturas pendientes, o bancos pintados en argot militar, podríamos añadir una que ha perdurado cuarenta años, los mismos que tiene nuestra Carta Magna. Me quiero referir a la falta del apelativo de Real, para nuestros ejércitos y armada, es decir, ser designados como Real Ejército, Real Armada y Real Ejército del Aire. Todos somos conscientes que vivimos en el Reino de España, regidos por una Monarquía Parlamentaria en donde S.M. El Rey no sólo es Jefe del Estado, sino también Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas (FAS)que tienen como regla moral de dicha institución las Reales Ordenanzas y que sus integrantes son nombrados oficiales o suboficiales en una ceremonia con la entrega de los Reales Despachos.

Entrega de Reales despachos en la Academia General del Aire en San Javier, Murcia

Por otro lado, a ningún compatriota se le escapará, que el Escudo Nacional que blandea en nuestra Bandera rojigualda, así como los emblemas de nuestros ejércitos y armada y los escudos que representan a sus diferentes mandos y unidades, timbran en su cenit la Corona Real, símbolo de la soberanía nacional.

Enseña Nacional en la Plaza de Colón

De igual modo sucede en otros ámbitos y estamentos públicos y privados con el apelativo de real junto con la corona en sus escudos, como lo atestiguan las reales academias, colegios y asociaciones profesionales, clubes deportivos e incluso cosos taurinos, como la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Escudo de la Real Academia de la Lengua

Esta situación, paradójica de por sí, se agudiza, aún más, en las operaciones internacionales de paz en donde nuestras FAS participan con otras de países aliados, amigos y monárquicos, como Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Canadá, Australia o Marruecos entre otros. En este caso, la designación sigue la misma tendencia, pero en inglés. Así, en lugar de ser denominados nuestros ejércitos y armada como Royal Spanish Army (RSPA), Royal Spanish Navy (RSPN) y Royal Spanish Air Force (RSPAF), son designados como Spanish Army(SPA), Spanish Navy(SPN) y Spanish Air Force (SPAF), más propio para identificar a las FAS de una república que a una de las monarquías más antiguas del mundo, como es la española.

Con los argumentos anteriormente expuestos, podríamos considerar seriamente poner fin a esta asignatura pendiente, que ha perdurado ya demasiados años. Acabemos ya, de una vez por todas, con el manido San Benito de considerar a España diferente, como único recurso para justificar lo injustificable o explicar lo inexplicable.

España y los españoles ya somos de por sí diferentes. Diferentes en solidaridad, talento, valor, tesón, iniciativa, espíritu de sacrificio, creación artística, entre otros valores intangibles, que caracterizan e identifican a nuestra propia idiosincrasia patria, lo más preciado de una nación.

Despliegue en misiones exteriores de nuestros ejércitos y armada

Una de las posibles soluciones para poner fin a esta situación, a mi modo de ver, sería la promulgación de un Real Decreto (nunca mejor dicho) con la nueva designación para nuestros ejércitos y armada. Esta nueva denominación, podría generar profundas satisfacciones para todos. En primer lugar, un reconocimiento público a la Corona española en la persona de S.M. El Rey, por otro lado, la conciencia de la sociedad española de romper barreras enquistadas llamando a las instituciones por su nombre, y el orgullo de los miembros de las FAS de recuperar una tradición pérdida, podrían ser algunas de ellas.

En consonancia con esta paradójica situación, me viene a la mente un pasaje de la Divina Comedia de Dante, donde los lugares más calientes del Infierno estaban reservados para aquellos que en tiempos de crisis moral habían mantenido su neutralidad. Aquellos indolentes que no hicieron nada para remediar situaciones dolorosas para los demás, apoyar las causas justas o bien empatizar con los más necesitados cuando lo podían haber hecho.

Así que, aunque tan sólo sea para no caer en la tentación de compartir habitáculo a perpetuidad con estos pusilánimes en un futuro, espero que lejano, os animo a que impulsemos juntos esta iniciativa para denominar a nuestros ejércitos y armada como de hecho y de derecho les corresponde. Estoy seguro de que, por ser una causa justa y coherente con la realidad de nuestra querida España, lograremos alcanzar el objetivo con el éxito deseado por todos.

Agradezco muy sinceramente a mi respetado General Dávila la oportunidad que generosamente me ha brindado para exponer en este prestigioso foro de pensamiento y debate, esta propuesta institucional que seguro estaba en la mente de muchos.

Un fuerte abrazo compañeros y muchas gracias por vuestra amable atención.

Julio Serrano Carranza

Coronel de Aviación y Presidente Honorario Asociación Círculo Ave Fénix

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